Construir, probar, aprender
El trabajo que cuesta implementar una herramienta.
Una implementación de CRM que no salió bien sirve para revisar el trabajo que exige una herramienta antes de ser útil, no para sentenciar al producto.

Intenté instalar un CRM. Nos pasamos semanas y el esfuerzo no fue productivo.
Esa es la parte que quiero tener presente al comparar software: todo el trabajo que hace falta antes de que empiece a servir para algo.
No voy a convertir una implementación que no salió bien en un juicio sobre el producto. Me interesa la decisión alrededor: ¿cuánto trabajo aceptamos hacer antes de esperar algo útil?
En otro intento, haría una prueba mucho más pequeña: un contacto, una oportunidad y un seguimiento. También acordaría cuándo vamos a decidir si seguimos por ahí o cambiamos de camino.
Después compararía la suscripción con el esfuerzo de implementación, el mantenimiento y el tiempo de la persona que tendrá que encargarse.
A veces tener más control justifica ese trabajo. Otras veces necesitas un CRM funcionando y listo.
No hay una respuesta para todos los negocios. Pero prefiero hacer esa elección conscientemente, en vez de dejar que una herramienta se convierta en otro proyecto que compite por atención.
La pregunta que haría antes es bastante simple: ¿qué falta para que esto nos ayude de verdad a operar el negocio?